La verdadera historia de Santiago (o cuando no se presta atención a calcular el neto…)

La verdadera historia de Santiago (o cuando no se presta atención a calcular el neto…)

Lunes 29, 7 am. Suena el despertador y Santiago se levanta, como todos los días, para comenzar su jornada laboral.  Está ilusionado porque es su evaluación de desempeño y le comunicarán su nuevo salario. Si todo sale bien, le comprará un lindo regalo a su señora, con quien cumple 10 años de casado.

9 am. Santiago ingresa impecable a la oficina, estrenando una camisa celeste y con una sonrisa imborrable. Su ansiedad se notaba: Santiago había estado todo el fin de semana pensando y repensando cómo afrontar esta conversación, escribiendo sus logros y pensando estratégicamente qué decir para lograr el aumento de salario deseado.

Transita la mañana entre reuniones, mails y algunos llamados telefónicos. Finalmente, llegan las 15hs, es el momento de su evaluación.

Se dirige a la oficina de su Jefe, Román, quien está gritando desde adentro y hace entrar en pánico a Santiago. Parece que no es el mejor día para su Jefe.

Entre confuso y ansioso, Santiago golpea la puerta e ingresa a la oficina. Se respira un aire tenso: la cara de su Jefe no era la mejor, aunque este con esfuerzo esboza una sonrisa y le pide que tome asiento. Comienza la evaluación. Santiago recibe halagos de su trabajo, le indican las cuestiones en las que debe poner mayor atención y le definen qué se espera de su trabajo para este año.

Finalmente, llega el momento de hablar de salario. Y las palabras exactas fueron…

“Santiago, como te venía diciendo,  por tu buen desempeño y porque queremos apostar a tu crecimiento en nuestra organización, hemos definido otorgarte un ajuste por encima del promedio general: te daremos un incremento del 20%. El mismo se cobra con el sueldo de febrero, es decir, lo tendrás acreditado mañana en tu cuenta”.

La cara de Santiago reflejaba felicidad absoluta. Le agradeció a Román el reconocimiento y se fue de la oficina aún más comprometido con la empresa.

Martes 01, 7 am. Suena el despertador y Santiago repite su rutina diaria sabiendo que verá en su cuenta reflejado el aumento del 20% de su sueldo neto. Cuando llega el mediodía, decide entrar en su cuenta bancaria, pero el monto acreditado es mucho menor del calculado. Su sonrisa se desdibuja y decide llamar a su jefe.

Santiago (S): -Román, ¿por qué me prometiste que el aumento sería desde hoy? El nuevo salario no está acreditado en mi cuenta.

Roman (R): -No puede ser, eso ya estaba confirmado con Recursos Humanos. ¿Ya revisaste tu recibo de sueldo? Chequeá tu recibo y habla con RR.HH.

Santiago corre a esa oficina e ingresa con cara de furia. Ahí le confirman que los salarios ya tienen contemplados los aumentos y que él también lo recibió. En pleno estado de desconcierto pide que revisen su situación pensando para sus adentros: “estos inútiles se equivocaron liquidando mi salario”.

Sin embargo, al prestar mayor atención, corrobora que su nuevo salario bruto estaba incrementado en un 20%. Inmediatamente, pregunta:
-¿Cómo puede ser que casi cobre menos que el mes pasado?
Elsa, responsable de la liquidación, le explica que ha cambiado la legislación sobre el impuesto a las ganancias y que su nuevo sueldo está sujeto al impuesto. Y eso lo perjudica en su sueldo neto.

Muchos de ustedes deben conocer muy bien la cara de desconcierto y la sensación de impotencia de Santiago. Aquí te compartimos 3 conclusiones que se pueden aprender a partir de esta historia:

-Copia a Santiago preparándote siempre para tu evaluación de desempeño.

-Antes de reclamar algo de tu liquidación, buscá tu recibo de sueldo y asesórate con Recursos Humanos.

-Mantenete atento a todos los cambios que pueden sufrir las distintas legislaciones.


Agradecemos a Santiago, el protagonista real de esta historia.


Sofía Carrasco
Lic. en Relaciones del Trabajo
Especialista de Recursos Humanos para ZonaJobs
sofiascarrasco@gmail.com

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